Asalto Senhime

Traducción Jap-Esp: Trihexa
Corrección: Trihexa

1

“Fuun, se ha vuelto completamente de la facción Toyotomi.”

Diciendo eso, Senhime pasó su mano por su largo cabello.

Estaba mirando el dojo Yagyuu.

Era el tercer día después de que Matabei y Yukimura ‘atacaran’ a Yagyuu Muneakira.

Yukimura se había quedado bajo la condición implícita de que se iría hasta que se curara de su resfriado… pero, Jubei y Yukimura se volvieron amigas, también Matabei, junto con Muneakira.

“Incluso aunque Hime-sama haya venido, puede dejarlo en manos de Hanzo.”

Al lado de Senhime estaba Hanzo Hattori. Y detrás de ellas, el comité disciplinario, las kunoichis Hattori.

“¿Será? Si fueras tú sola, ¿tendrías alguna posibilidad? Solo que esta vez, no tienes que reportárselo a Aniue-sama. Una vez que aparezca el registro oficial en el consejo estudiantil, Hanzo, deberás deshacerte de él.”

Cuando Senhime lo dijo, Hanzo se quedó sin palabras por un momento.

“Hime-sama…”

Luego se arrodillo, mirando a Senhime hacia arriba.

“M-Muchas gracias. Que me pida tanto, hace feliz a Hano…”

La parte posterior de sus gafas mostró un brillo en sus ojos. Además se cubrió la boca con la mano para ocultar su respiración.

“Pero qué dices. Por supuesto. Hanzo, eres mi subordinada.”

La apariencia de Senhime, como siempre, llevaba una prenda que parecía un manto encima de su mini uniforme. Pero, llevaba una naginata en su mano derecha.

Su naginata era de color rojo con la cuchilla en la punta, medía más de dos metros. Era el arma de Senhime.

Hanzo, al igual que la vez pasada llevaba su vestido de sirvienta.

Pero a diferencia de la vez anterior, su falda tenía innumerables hojas en el borde. Estaban bastante alineadas, su falda parecía blindada. Además, traía una enorme shuriken de siete puntas.

Senhime habló.

“Esto está bien. Atrapa a Yagyuu Jubei con vida. Si la información es correcta, Sanada Yukimura y Gotou Matabei  quienes son de la facción Toyotomi, están en ese dojo. No deben escapar.”

“¡Sí! Hime-sama.”

Hanzo miró a Senhime hacia arriba.

“Si tienes éxito Hanzo, te recompensaré.”

Sin decir nada, el rostro de Hanzo se tiñó de rojo inmediatamente.

“…… s-sí.”

Luego se levantó y bajó la cabeza para ocultar sus mejillas rojas con su cabello.

Por último Senhime miró hacia abajo. Balanceó su naginata y se dirigió al dojo Yagyuu.

Por favor espera, Muneakira. ¡Espero que no me hayas olvidado…!

Cuando Senhime murmuró en su mente, la punta de su nanigata giró hacia abajo.

 

“Por qué otra vez yo……”

Muneakira la estaba haciendo de sirviente en su dojo.

Hoy, preparó el desayuno, realizó las compras, la limpieza… y lavó la ropa.

“Yo… lo haré.”

Matabei lo dijo. Parecía que no quería dejarle hacer todo el papel a Muneakira.

Bueno, supongo que ha de ser por la ropa interior de las chicas. Si la lavo, sería un problema…

De esa manera, Matabei y Jubei le ayudaron con las tareas del hogar.

“No me gusta el trabajo hogareño. ¡Lo mío es el trabajo intelectual!”

Yukimura no se movió en lo absoluto.

“Solo ves la televisión, comes dulces y vagas alrededor de la casa, qué trabajo intelectual ni que nada.”

Muneakira fue quien lo dijo de mala gana.

Ahí,

“¡Onii-chan! ¡Terminé de limpiar el baño!”

Jubei llegó saltando.

“Oh, gracias. Lo has hecho sola Jubei. Lo hiciste bien.”

“Sí. Beta-san y yo.”

“¿Beta-san?”

“¡Sí! Matabei-san es Beta-san.”

Jubei también le puso apodo.

“No es Yukki, es Yukimura para todos, Jubei.”

No le llames Yukki, eso era lo que Muneakira trataba de decir.

Fue en ese momento. Muneakira sintió que varios olores se mezclaron en el viento.

“Alguien viene, Onii-chan.”

Jubei sacudió su cabeza.

“Uuun. ¡Son muchos…!”

Las kunoichis del comité disciplinario estaban rodeando el dojo.

“¡Yukki! ¡Beta-san! ¿¡Dónde están!?”

“¡Yukimura! ¡Matabei-san! Viene el comité disciplinario, ¡huyan!”

Muneakira pensaba que el objetivo del comité eran él y Jubei. No pensaba que hubieran notado la presencia de Yukimura y Matabei.

“Jubei ve a buscar a Yukimura. Yo buscaré a Matabei-san.”

“¡Sí!”

Mientras se separaba de Jubei, Muneakira,

Quisiera que Jubei también escapara. Junto con ellas. Si pudiera…

Corrió al patio trasero.

 

2

En ese momento Matabei estaba en el cuarto de lavado.

Mientras que ponía la ropa de todos en la lavadora, apretó el interruptor.

La lavadora del dojo era grande, de esas antiguas como tanques.

Era grande porque lavaba la ropa de entrenamiento de todos los discípulos, y era vieja porque no podría comprar una lavadora automática por dos cosas, el espacio y el dinero.

La lavadora era es de dos bañeras, se transfiere el agua de un tanque a otro.

Lavadoàsecadoàenjuagueàsecado y así sucesivamente.

La estructura era un poco robusta, pero para lavar la ropa de un dojo era muy adecuada. Sin embargo, en los últimos días, solo lavaba la ropa de Jubei, Muneakira, Yukimura y Matabei, era algo aburrido siendo de ese tamaño…

*Gon, gon… splat, splat*

La lavadora giraba mientras Matabei seguía mirando hacia abajo.

El agua se arremolinaba y dejaba un hueco en el centro que pronto desaparecía.

Era divertido observar el vórtice girar.

Para que la ropa no se quedara atascada, cada pocos minutos giraba en dirección opuesta.

En ese momento, el vórtice comenzó a girar en dirección opuesta. Entre cada vórtice el agua rebotaba. Para que hiciera burbujas solo habría que poner un poco de detergente y con eso sería suficiente.

*¡Hachan!*

La espuma saltó en la cara de Matabei.

“Ah…”

Matabei limpió la espuma con su dedo.

“Fufu.”

Las comisuras de su boca se levantaron. Sus ojos se entrecerraron y su expresión se volvió francamente feliz.

Matabei miraba con alegría el agua en la lavadora.

Matabei, en el cuarto de lavado del dojo Yagyuu veía sin cansarse la lavadora con una mirada llena de felicidad.

Se ve muy bien cuando el agua gira…

Quería abrir la tapa, pero debido a la seguridad de la lavadora, si no se cierra la tapa no funciona.

La lavadora presionaba contra la pared el agua por la fuerza centrífuga de la rotación. Al mismo tiempo, salpicaba por doquier.

Ah… quiero ver…

Con las mejillas sonrojadas, su expresión era placentera.

A pesar de que se dedica a la limpieza, lo que más le gusta a Matabei es la lavandería.

Junto con un sonido, el movimiento de la lavadora se detuvo.

El tanque se detuvo y Matabei transfirió. Apretó el interruptor del agua y comenzó a drenarse.

Mientras se hacía eso, Matabei agarró una cesta de ropa que aún no lavaba.

Era el traje de baño de la escuela de Yukimura.

Las yemas de los dedos de Matabei que agarraban el traje de baño estaban temblando, inmediatamente sus mejillas se pusieron rojas.

Decidió ignorarlo y arrojó el traje de baño al agua. Seguido de eso, la ropa de Yukimura. Por un momento, un sutil cosquilleo por el olor entró en la nariz de Matabei.

“Ha, ah……”

El olor de Yukimura-sama……

Estaba inhalando la fragancia dulce, infantil, con olor a leche.

“Uuf, uuf…”

El ligero olor desapareció inmediatamente. Sin embargo, el cuerpo de Matabei estaba enrojecido.

“Yukimura, sama…”

Después lo siguiente en su mano fue el uniforme de Jubei.

Estaba por echarlo al agua. Pero, en ese momento,

“…¡!… ”

El color de los ojos de Matabei cambió. También su expresión facial, parecía más brillante. Oliendo sin intención el uniforme de Jubei.

También tenía un aroma dulce, pero era más un olor a cítricos, con una acidez emocionante.

El traje de baño de Yukimura y el uniforme de Jubei ya estaban en el agua.

“Vamos, entonces…”

La expresión de Matabei irradiaba alegría.

Pero aún no era todo.

Además del taparrabos de Matabei, faltaba otra cosa.

“Esto es.”

Lo recogió. Era la camiseta interior de Muneakira.

Debido a que el olor se mezclaría, decidió poner su ropa en una cesta diferente. Pero ahora que lo piensa, solamente ha lavado la ropa de Yukimura, algunos huéspedes y su propia ropa…

La ropa de un hombre.

Era un objeto desconocido para Matabei. Incluso dudó en tocarla.

Por el borde de la cesta decidió levantarla.

Tal…cosa…

Tenía un increíble conflicto. Pero el interés la superó, tomo la ropa  la inhaló.

“…¡¡!!…”

Los ojos de Matabei se abrieron por completo en un momento. Al mismo tiempo, tiró la camiseta que agarró en su mano.

“Q-Qué… esto…”

El olor.

Nunca había olido algo así, nada se le parecía, su olfato nunca se lo hubiera imaginado.

“Este es el olor corporal… de un hombre.”

Hablando con dificultad, era cercano al olor de una bestia, eso creyó Matabei, agitando su cabeza.

No era el olor de un animal. Los animales huelen a excremento, esto no era así.

Era el olor de un varón, nunca había olido la ropa de un hombre. Era la esencia de un varón, un olor lleno de masculinidad.

Matabei decidió lavar la camiseta de Muneakira por separado.

De repente, se quedó mirando la camiseta.

Por alguna razón no dejaba de verla. Mientras que acomodaba la demás ropa sus ojos seguían en la camiseta de Muneakira.

Matabei dejó lo que traía en las manos y nuevamente agarró la camiseta. Parecía estar tocando la suciedad, le resultaba un poco familiar.

Rápidamente la levantó. Su corazón latía con fuerza y lo sentía golpear. Al mismo tiempo su cuerpo comenzó a ponerse caliente.

Ante la cercanía, el olor llegaba a su nariz para respirarlo.

“Uh.”

Le llegaba ese penetrante olor.

*Sniff* nuevamente inhaló.

Pronto, aquel olor entró en el cuerpo de Matabei.

Era dulce y amargo, sin embargo se sentía atraída por el olor.

Inhaló fuertemente dos veces, tres veces, el digustante olor se había desvanecido.

“Aah…”

Kyun, Matabei sentía un hormigueo en su cuerpo.

Más allá del olor en su nariz, el olor llegaba directamente a su cuerpo. Las células femeninas de Matabei reaccionaban inexorablemente.

En realidad el olor corporal de Muneakira no es tan intenso.

Es solo que era la primera vez que Matabei olía algo así.

“Ah… pero, qué estoy…”

De prisa alejó su mano.

Pero en ese momento se ruborizó.

Matabei trató de reescribir el olor dentro de su cabeza, recordó el aroma de Yukimura. No, solo lo intentó. Pero, no pudo.

Ya había olido el aroma de Yukimura muchas veces, pero no era tan intenso. Con el aroma de Jubei era lo mismo.

Matabei se quedó aturdida, mirando la camiseta.

Este olor… en vez de lavarlo, me la pasé oliéndolo directamente……

Pensando en eso, tenía una sensación desconocida en su cuerpo.

“Un hombre……”

Pero cuando dijo hasta ahí,

“¡Yukki! ¡Beta-sa—n!”

Un poco lejos de donde estaba, llamaron a Matabei. Al mismo tiempo, notó que venía una persona.

“¡Vinieron…!”

Matabei agarró la lanza que colocó al lado de la lavadora y se puso en posición.

El vórtice de la lavadora, el olor de la ropa, todo desapareció de su mente en ese momento.

 

3

“… fuumu. Lo sabía.”

Entraron al dojo Yagyuu.

En los últimos días, Yukimura ha estado leyendo unos documentos antiguos y se la ha pasado encerrada. En el almacén con poca luz. Estaba aterrado y lleno de moho y polvo, pero examinaba uno tras otro los documentos antiguos.

Muneakira casi nunca había entrado a este almacén.

Eran documentos antiguos además de libros de época, la casa Yagyuu viajaba y los almacenaba, Yukimura estaba buscando algo importante.

“En la Batalla de Sekigahara Yagyuu Ishifune Hitoshi-dono luchó en el ejército del este. Pero no hay ningún registro de que tuviera algún papel en Osaka. Al parecer no se encontraba en ese lugar.”

Entre las líneas de esos documentos antiguos, el aire del campo de batalla parecía revivir en ese momento, se olía, resonaban los rugidos, incluso el olor a sangre parecía vívido.

“Matsudaira Tadanao-dono no parecía haber estado en el campo. Pero, después de que el cuerpo de Sanada dejara la guerra, debió haberse involucrado en la búsqueda del castillo. Después de todo…”

Yukimura tenía unos caracteres antiguos en la mano.

7 de mayo de 1615 el equipo del general mayor Matsudaira, Yagyuu Ishifune Hitoshi y Yagyuu Shichiro. [NT: Esto estaba escrito en japonés antiguo]

Yagyuu Shichiro era el nombre de Mitsuyoshi Jubei en la infancia.

En ese momento Jubei tení ocho años.

“Es un inesperado misterio, pero…”

*Pafu* Yukimura cerró los documentos antiguos. Pronto el polvo se esparció por el aire. Yukimura accidentalmente inhaló el polvo.

“¡Cof! ¡Cof-cof…! Nhh…”

Dejó de moverse un rato.

Y en silencio… cerró los ojos.

“Parece que han llegado.”

 

Cuando salió del almacén, Yukimura se topó con Jubei.

“¡Yukki!”

“Jubei… no te acostumbres a llamarme Yukki.”

“No hay manera de es, Yukki. Además, ¡el consejo estudiantil…!”

Pero cuando Jubei estaba por decirlo,

“No se lo digas a todo el mundo. El comité disciplinario ha llegado. ¿Qué está haciendo Muneakira?”

“Onii-chan fue a buscar a Beta-san. Yukki—¡Huyan de inmediato! ¡Jubei y Onii-chan las protegerán!”

Jubei intentó sacar su espada, pero antes de hacerlo Yukimura sacó su abanico.

“Hey tú, no trabajes demasiado duro tú sola. Mi Estilo de Abanico de Guerra Misterioso Sanada es muy bueno.”

“Yukki……”

Ante las palabras de Yukimura, Jubei asintió.

“¡Sí!”

“Ukiki—”

Sasuke quien había tomado una siesta se apresuró y se fue con su maestra. Brincó hacia el hombro de Yukimura.

“Bien, comencemos.”

Jubei y Yukimura se pusieron espalda con espalda, aparecieron cuatro kunoichis del comité disciplinario, no, eran cinco.

Quien estaba detrás era Hanzo.

“Las he encontrado. Si las capturo, Hime-sama estará contenta conmigo. Tranquilas… ¡si se rinden lo tendré que lastimarlas!”

“Matabei-san, creo que ella está en el patio trasero…”

Muneakira salió corriendo y una cuchilla salió volando hacia él.

“¡Waa!”

La cuchilla iba directo a cortarlo, pero Muneakira rodó por el suelo. Pero cuando se levantó,

“Quédate ahí, Muneakira.”

Una cuchilla apuntó a su garganta.

Parecía la hoja de una guadaña. La persona llevaba una guadaña roja.

“Senhime…sama.”

Ante Muneakira, Senhime sonrió.

“Ha pasado un tiempo. Es bueno escuchar tus palabras, han pasado varios años.”

“S-Sí.”

Muneakira permaneció con la espalda en el suelo, movió ligeramente sus brazos y piernas, tratando de moverse hacia atrás. Pero, inmediatamente la guadaña de Senhime se acercó más a su cuello cuando vio sus movimientos.

“No te muevas. En cualquier momento podría cortarte el cuello. Fufufu.”

“En… ¿en qué puedo ayudarte?”

Cuando Muneakira preguntó,

“No vine por negocios. O como hace mucho tiempo, ¿quieres jugar? Por mí está bien.”

“J-Jugar…”

“Oh. ¿Ya lo olvidaste? Jugábamos a las escondidas, rayuela, al trompo, siempre lo hacíamos juntos. Aunque siempre ganaba yo.”

Cuando Senhime se rio,

“Bueno eso es cierto. Pero, solo pasaba porque Senhime-sama siempre cambiaba las reglas.”

Muneakira continuó,

“Es decir, Senhime-sama parecía un demonio. ¡Cuando te encontraba siempre llamabas a algunos refuerzos! Cambiabas las reglas, incluso en la rayuela, ponías la piedra con tu mano en el lugar que querías.”

“Q-Qué dices. ¡Parece que no recuerdas bien!”

“Nunca lo voy a olvidar. Incluso cuando jugábamos videojuegos reiniciabas la consola cuando veías que yo tenía más probabilidades de ganar…”

Mientras que Muneakira lo decía con vehemencia, Senhime,

“¡Ahh—! ¿Acaso eso es cierto? ¡Sen es muy buena querrás decir! ¡En este mundo las personas fuertes deciden las reglas!”

Desafiante como siempre.

Vaya, sigue igual. No ha cambiado en nada…

Muneakira tuvo la sensación de recordar viejos tiempos.

Eso fue cuando tenían cuatro años.

No asistieron al jardín de niños de la Academia Buou, se conocían de otro lugar.

Después de todo Senhime es una hija de los Tokugawa. La casa Yagyuu siempre ha sido de clase alta para los shogunes. Debido a la relación de su padre con el shogun, Muneakira estuvo muchas veces en el castillo Edo desde niño. Ante cualquier circunstancia que pasaba Muneakira visitaba el castillo, con eso dicho, también conoce al hermano de Senhime, Tokugawa Yoshihiko.

De esa manera es como esos dos construyeron su relación.

Pero, la relación de Senhime y Muneakira es la de ama-esclavo, señora-siervo, reina-esclavo, ¿o quizás él es su mandadero?

Pero después de eso, poco a poco se fueron distanciando en la primaria, desde que vinieron a los dormitorios del mote Fuji en la secundaria, sus encuentros casi habían cesado.

“Pero…”

A pesar de que todavía tenía la hoja de la guadaña apuntando a su cuello, Muneakira dijo,

“Senhime-sama no ha cambiado, incluso me siento un poco alegre. Pero en un lugar como este…”

Diciendo eso, Muneakira se levantó hacia Senhime.

“¿Qué? Qué cosas…”

Senhime estaba enrojecida, parecía consciente de la intención de Muneakira.

“Así es. La ropa interior de Senhime-sama no ha cambiado…… sigues usando esa pequeña ropa blanca, como siempre.”

Debido a que Muneakira estaba bocarriba en el suelo, la vista debajo de la falda de Senhime quedaba totalmente expuesta. Incluso sus bragas de color blanco eran visibles.

Su ropa interior era del mismo tipo que usaba cuando era niña…

“¡Qu…! ¡Qué estás mirando pervertido! ¡Siempre eres así Muneakira! E-Esto… ¡pervertido!”

En ese momento Senhime se puso completamente roja y sus manos soltaron un poco la guadaña.

Esa oportunidad, Muneakira no la perdió. Deslizando la parte inferior de su cuerpo, se quitó la hoja del cuello y saltó.

“Oh… eres un cobarde astuto, ¡Muneakira!”

“Senhime-sama. Los cobardes no tienen ninguna astucia.”

Inmediatamente desenvainó su espada. Se puso en posición de combate-

“Pero qué, ¿realmente vas a hacerlo? Mi naginata, conoces muy bien el estilo de combate de una princesa, vas a perder la vida Muneakira.”

“Si tú lo dices Senhime-sama.”

Pero, mientras lo decía, Muneakira empezó a sentir un poco de impaciencia.

Una vez me dejó bastante lastimado… no quiero pelear contra Senhime-sama…

Pero, como si cortara las palabras en la mente de Muneakira, Senhime levantó la naginata y dijo,

“Muneakira, ¡qué arrogante! Saldrás lastimado, piénsalo bien.”

“Ha…”

“No me contendré. Trata de no lastimarte. No, ¡mejor dicho necesitas suerte!”

Diciendo eso, Senhime balanceó su naginata hacia Muneakira en Gedan.

“Ahh… ¡espera por favor…!”

Probablemente no escuchó las palabras de Muneakira.

Donde estaba parado vio la hoja de la nanigata acercarse para cortarlo. La hoja de la naginata y la de su katana se cruzaron.

*¡Cling!* el impacto con un sonido metálico golpeó a Muneakira.

¡E-Esto es……!

Luego varios ataques se dirigieron a su espada.

La naginata es de largo alcance, es mucho más fácil atacar a alguien con una espada desde lejos.

Qué hago…

Senhime seguía atacando.

Muneakira movió su línea de visión.

Así es… ¡el estanque!

Detrás de Senhime, había un jardín con un estanque.

Eso pensó en su mente. Pero mientras veía, la naginata de Senhime se dirigía hacia él.

“No mires a otro lado, ¡muere…!”

“¡Kuh!”

Recibió el impacto. Pero Senhime estaba leyendo los movimientos de Muneakira.

“Esto……”

Senhime levantó la naginata, pero en lugar de dirigirse hacia Muneakira en línea recta, giró, dirigiendo el ataque por detrás.

“¿Eh?”

Muneakira dejó de pensar.

La naginata de Senhime estaba al lado de su cintura, usando ambos codos giró su cuerpo y su cadera, para a su vez golpear a Muneakira.

La empuñadura de la naginata estaba en su brazo normalmente.

La naginata aceleró con un montón de fuerza centrífuga, directamente hacia la espada de Muneakira.

“¡Uwaa—!”

“¡Mira! ¡Así es como se maneja en verdad la naginata…nh!”

Ahora fue turno de Senhime para sorprenderse.

“¡Uaaaaa—!”

“¿Q-Q-Qué? Eso, n-nooooo—”

Muneakira no estaba usando su espada.

Senhime en este momento podría fácilmente matar a Muneakira. O eso se suponía.

Sin embargo la naginata girando, permanecía en la cintura de Senhime.

Su enemigo saltó hacia su pecho.

“¡Lo siento!”

Cuando Muneakira pateó el suelo, golpeó el cuerpo de Senhime. Para caer posteriormente.

Los cuerpos de Muneakira y Senhime se entrelazaron, cayendo detrás del estanque.

*¡Splashhh!*

Un pequeño estanque, pero a pesar de que el agua no llegaba ni a las rodillas, salpicó bastante.

“¡Kyaaaaaaa!”

“Uwa—”

Muneakira presionó su cara contra ella. Por un momento pretendió que no pasó nada. Pero,

Sus labios se tocaron suavemente. Presionándose unos contra otros.

Entrelazados, empapados por el agua, y sin saber lo que pasaba, Muneakira abrió los ojos…

“……nh, uu.”

Vio las largas pestañas de Senhime.

Sus pupilas. Sus cejas bien delineadas. Nunca había visto el rostro de Senhime tan cerca.

Y los labios de Muneakira.

Munyuu.

Cálidos y elásticos, el contacto con sus labios era húmedo.

Eh…… ¿¡aahhh!?

Como si Muneakira le transmitiera su sorpresa, Senhime abrió los ojos.

Sus ojos parpadearon, se veían débiles… sus pupilas indefensas, pero de inmediato se sorprendió.

“¡Waaah!”

Involuntariamente Muneakira levantó la cara.

“Ah…”

Senhime también, y se dio cuenta al mismo tiempo.

En ese momento, los labios de ambos estaban juntos.

Su tela estaba totalmente extendida, su cuerpo estaba completamente debajo de Muneakira.

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“E-Ehm, esto…”

El rostro de Senhime inmediatamente se puso rojo.

“T-Tú, ¿¡q-qué has hecho!? Y-Yo… Sen, mis labios…… imposible……”

Pronto, su pecho empezó a palpitar.

No solo eso, a su vez sentía que la sangre le hervía y que rápidamente se desbordaba por su cuerpo.

Q-Qué, ¡esto…! Esto, es raro…… mi pecho está…

“Haaa, ¡aaaaah!”

El interior de su cuerpo, lo más prfundo, cada rincón despertó, las mejillas de Senhime se sonrojaron, incluso suprimió su voz.

“Senhime-sama… ¿Senhime-sama? ¿Estás bien? Resiste… por favor…”

Por ahora Muneakira se levantó. Le extendió sus manos para que la agarrara.

Esto, imposible……

Cuando movió con cautela la mirada, estaba agarrando los pechos de Senhime que habían crecido espectacularmente.

“¡Waaa! ¡¡L-Lo siento…!!”

Muneakira trató de disculparse, pero el puño de Senhime lo alcanzó.

“¡R-Rápido quítate de encima! Quítate de mi cuerpo, ¡rápido……!”

“¡S-Sí!”

Sin embargo, ese estanque era un problema.

Cuanto más intentes ponerte de pie o patees, el musgo debajo se vuelve más resbaladizo.

“¡Kyaa! ¡De-Detente…! No me toques… ¡hyaa! Es-Espera… ese luar, no pongas tus manos ahí… nh… ¡uunh!”

“¡L-Lo siento…! Ahora, uaaaa.”

Muneakira se quedó enredado en su cuerpo, finalmente Senhime,

“E-Esto… ¡I-Idiotaaaaaa!”

*Pow* desde abajo, le dio una patada.

“¡Guh—!”

Muneakira estaba impresionado de que lo hiciera desde esa distancia. Cayó al otro lado del estanque.

Senhime finalmente se puso de pie, con las gotas de agua cayendo de su cabello y ropa, agarrándose el pecho con la cara roja.

“¡P-Pero que estás haciendo! Eres un Yagyuu, los l-labios de Sen… incluso mi pecho…”

Qué fue, qué fue eso de ahora, justo… ehm… me siento…

Todavía palpitaba.

Muneakira también estaba empapado.

Pero, creyó que era mejor esperar.

Bueno, esta situación podría considerarse ventajosa. Él estaba con Senhime, Jubei y Yukimura, quien le preocupaba era Matabei.

“¡Lo siento! ¡Senhime-sama!”

Muneakira se puso de pie sobre el estanque y salió corriendo a toda velocidad tras recoger su espada.

“¡Ah! ¡Espera…! ¡H-Heey!”

“¡Lo siento! ¡Por favor retira al comité disciplinario! No pretendo participar en la cacería de Toyotomi. ¡Todos somos solo estudiantes…!”

Diciendo eso, Muneakira desapareció al otro lado del dojo. Senhime se estaba limpiando y secando el uniforme, también la tela que llevaba, la cual estaba húmeda, decidió darse por vencida.

Su rostro rojizo estaba disgustado, molesta porque Muneakira se escapó.

“Este tipo… el primer…”

Con sus dedos tocó sus labios.

Hace un momento, sus labios estuvieron en contacto con los de Muneakira, estaba tocando sus labios rosas con la yema de sus dedos.

En alguna parte de su cuerpo tenía una cálida sensación, Senhime se sostuvo sus pechos.

 

4

“Matabei y Muneakira no han venido.”

Mientras las shuriken del comité disciplinario caían una tras otra, Yukimura gritó.

“¡L-Lo siento Yukki—! Jubei, ¡es una inútil!”

Jubei estaba en posición con su espada, pero solo golpeaba una de cada diez shuriken.

Nueve de ellas pasaban rozando la espada de Jubei, ella a penas las evitaba.

“Ahh, a la próxima me traeré una espada.”

Yukimura en los hombros de Jubei, pasó a ponerse detrás de ella.

“U-Un. Qué hago Yukki. Beta-san y Onii-chan no llegarán a tiempo.”

“¡No lo digas! Esto podría ser peor.”

Yukimura lo dijo con fuerza.

El Estilo Sanada de abanico es una técnica de defensa.

Una defensa de primera clase, la cual posiblemente podría evitar un cien por ciento de los ataques.

“…… ya mero.”

Hanzo dirigiendo el comité disciplinario murmuró.

Desde el fracaso del ataque anterior, Hanzo ideó una estrategia para acabar con el poder de combate de Jubei y las demás.

En ese momento, les dio órdenes a las kunoichi.

“Está bien. Todo mundo, ¡desenvainen!”

Cuando Hanzo gritó, las kunoichi desenvainaron sus espadas. Después de eso, la mano de Hanzo se levantó.

Se volvió un ataque simultáneo sin punto ciego, era perfecto.

Hime-sama… Hanzo ganó…

El pecho de Hanzo parecía sentir algo caliente.

 

“Vete. Jubei, ¡ahí vienen!”

Yukimura levantó la voz.

“¡Wa! Todas tienen espadas, Yukki…… ¡q-qué hacemos!”

“No es qué hacer…… sino cuándo.”

Yukimura abrió su abanico.

Era pequeña, tenía una pequeña daga en la parte correspondiente a la vaina de una espada. El gran abanico de Yukimura tenía eso incluido.

Yukimura se había lastimado sus pequeños dedos.

“Tch…”

“¿Qué pasa Yukki?”

Jubei volteó a ver y vio unas ampollas de color ojo sangre.

“Pon la cara.”

“¿Eh?”

“Dirige tu cara hacia aquí. ¡Rápido!”

“U-Uhn. ¡Sí!”

Jubei se dio la vuelta y se agachó, Yukimura presionó sus dedos contra ella. La sangre, mojó la frente de Jubei, y escurrió.

Yukimura se dio prisa, Jubei,

“No, no sé qué digas. Lo siento Yukki. Jubei, no puede recordar… ¡nhh! ¡Fu—u!”

Trató de hacerle liberar su poder. Sin embargo, aún con su cara llena de color rojo, su cuerpo, nada cambió.

“¿Cuánta cantidad necesitas? ¡Eehhh!”

Yukimura trató de derramar más sangre cortándose más los dedos. Pero ya era demasiado tarde.

“Yukki—¡Ahí vienen!—ahí vienen, ¡ya… vienen!”

No hacía falta que lo dijera, las kunoichi se acercaban.

“¡Wawa! ¡Cúbrete! Usa tu espada también…”

“¡Kyaa!”

*¡Gitsu!*

Justo a tiempo, una lanza voló hacia las kunoichi. Su usuaria, por supuesto era,

“¡Matabei!”

“¡Beta-san!”

Yukimura y Jubei se emocionaron. Con su lanza, se puso de pie al frente como una guardiana, era Goto Matabei.

“Llegué tarde. Lo siento.”

Matabei estaba en el patio trasero cuando el comité disciplinario atacó. Eran cinco personas.

“Pero qué pasó con Muneakira. Aquí está su preciada hermana.”

Inmediatamente después de que Yukimura dijo,

“¡Lo siento! ¡Me tardé un poco!”

Muneakira llegó saltando.

“¡Onii-chan!”

“¡Llegas tarde! ¡Perro malo!”

“¡Ukiii—!

Sasuke también estaba saltando por la emoción.

Jubei se dio cuenta de que Muneakira estaba mojado.

“Onii-chan, ¿por qué estás empapado?”

“A-Ah. Es solo un poco. En el estanque, me caí.”

De hecho cayó en el estanque, pero besó a Senhime.

Al recordar ese momento, Muneakira se sonrojó.

“¿Eh? ¿Qué pasa Onii-chan?”

“N-No es nad…a”

El gran abanico de Yukimura golpeó a Mueakira.

“Deja eso para más tarde. Bien. ¡Tenemos que salir de aquí!”

“¡Sí!”

“¡Sí!”

“¡Muy bien!”

“¡Ukii—!”

 

“Q-Qué. ¿¡Qué pasa!? ¡Por qué esos dos…! Esa persona, Hime-sama…”

Hanzo titubeó.

Cuando llegaron, Senhime quería hablar sola, por eso es que se dirigió solamente ella. Hanzo trató de detenerla pero Senhime solo se rio y encogió de hombros.

La técnica de naginata de Hime-sama, no puede ser que se haya quedado atrás……

Hanzo se mordió el labio.

Pero, la situación se había deteriorado.

Matabei corrió, Muneakira decidió ayudarla, Yukimura, e incluso Jubei volvió a moverse.

Eliminaron a las kunoichi, solo quedaba Hanzo.

“Kuh…”

Estaba a punto de lograr la victoria, se le escapó de las manos. Por otra parte, lo sabía dónde se encontraba Senhime.

Imposible, de ninguna manera… ¿Muneakira la derrotó…?

“Hime-sama, ¡yo también! ¡Voy a acompañarla…!”

 

“Bueno. Puede que esto sea demasiado.”

Yukimura miró a Hanzo.

“Detente. Este duelo no es a la suerte. Podrías salir muy lastimada después.”

Dijo Muneakira.

Hanzo está en el mismo año que Muneakira. Además están en la misma clase.

Es una representante de clase bastante ruidosa. También es la presidenta del comité disciplinario que sirve para el consejo estudiantil, Muneakira la conoce bien.

Es decir, es demasiado fiel a las políticas del consejo estudiantil.

“Solo digo, ven y hablamos.”

Muneakira transmitió su voluntad, pero Yukimura lo detuvo.

“Espera. Besa a Jubei.”

“¿…. Ha? ¿¡Ehhh!?”

“Qué… ¿¡p-por qué!? ¿¡Jubei y Onii-chan…!?”

Parecían molestos, pero Muneakira y Jubei estaban sonrojados.

“¡Está bien, no importa! No estoy interesada en su relación. Pseudo hermana y hermano o hermano y hermana real, no me interesa.”

“Bueno, bueno, ¿por qué?”

“Para una transformación.”

“Transformación, pero…”

“Pensé que la transformación de Jubei requería de sangre. Pero hace rato, puse sangre de mis dedos en la frente de Jubei y nada sucedió.”

“Sangre…”

“Sí bueno, las dos transformaciones que ha tenido, eso es lo que hubo entre tú y Jubei antes de que sucediera.”

“Ah…”

Ciertamente, Jubei lo besó cuando recién cayó del cielo.

La segunda vez cuando fue herida por Matabei, simplemente lo agarró y fue directo a sus labios.

“Entiendo. Entendido, la besaré. ¡Pero no vuelvas a decirlo!”

Yukimura también se sonrojó en cierto modo.

“E-Entonces……”

Ciertamente hará lo que Yukimura dijo.

En esta situación, tienen que llamar a Jubei la espadachín.

“¿O-Onii-chan…?”

“L-Lo hare… d-de acuerdo. Entonces…”

“Sí……”

Su corazón palpitaba con fuerza.

La nariz de Jubei estaba teñida de rojo, cuando respondió cerró sus ojos, Muneakira se sorprendió por ese gesto.

Q-Qué… ¿Jubei es así de… linda?

Su expresión lucía indefensa. Sus labios parecían pétalos. Yukimura puso una mano en el hombro del uniforme de Jubei, a manera de que cubriera su rostro…

“¡Hey, rápido!”

*Dong* apresurándolos, Yukimura pateó el suelo.

“Waa—… muu—”

Al final, Jubei y Muneakira juntaron sus labios. En este preciso lugar. Aumentaba la tensión…

Sus labios estaban firmemente entrelazados.

Quizás por la presión de Yukimura, Muneakira abrazó los hombros de Jubei como si la atrapara.

“¿¡P-Pero qué!? ¡Qué descarado…!”

Hanzo, se sonrojó ante tal espectáculo. Un destello recorrió entre Jubei y Muneakira.

“…¡!…”

Los ojos de Jubei se abrieron por completo.

 

5

Con sus ojos bien abiertos, con ojos afilados, miró a Muneakira.

“… ufuu. ¡Ah!”

Inmediatamente Muneakira elevó la voz y soltó el cuerpo de Jubei.

“Otra vez tú.”

Se limpió los labios con el dorso de su mano.

“Jubei…”

Era exactamente ella, Jubei la espadachín.

“¡Ahh! ¡Sabía que funcionaría! Aunque la hubiera bañado en sangre, Jubei no habría aparecido.”

“¡Ukiki—ii!”

Girando, Jubei liberó su cuerpo. Se puso por delante.

“¡E-En ese momento…!”

Hanzo. En ese momento vio las espadas de Jubei.

“No sé lo que significa, pero disfrutemos de esto. Volvamos a donde lo dejamos—”

Diciendo eso, Hanzo desafió a Jubei.

“Muy bien. Te falta un poco para ser mi rival, pero para despertar supongo que estará bien.”

Ante las palabras de Jubei, Hanzo estalló de ira.

“¡D-Despertar…! ¡Qué dices! Esas palabras, ¡yo te las regreso!”

Balanceando la shuriken gigante hacia atrás, giró su cuerpo.

Parecía la forma de un disco. Hanzo giró dando vueltas y vueltas.

“¡Haaa!”

Lanzó la shuriken en medio de sus giros. Se dirigía a su oponente.

“¡Ahí viene Jubei!”

Dijo Muneakira.

“Abajo.”

Jubei dio un paso al frente. Aún sin desenvainar su espada. Las dos espadas estaban invertidas rozando el suelo.

*¡Byushyu!*

La shuriken no se dirigía directo a Jubei, estaba pasando a ras de suelo. Pero, dibujando un círculo a la distancia, la evitó.

No importaba si la shuriken era rápida, era fácil de evitar si solo era una.

De hecho Jubei la evitó sin siquiera desenvainar la espada. Pero, ahí,

“Descuidada—. ¡Te tengo!”

Hanzo predijo que Jubei la esquivaría.

No, se dirigió a la órbita de la shuriken gigante. Así que ella misma, Jubei se dirigió al ataque.

“Hmm.”

Jubei desenvainó las daishous.

Como siempre, cruzó los brazos, en la derecha la kogatana, en la izquierda la tachi, una forma rara de desenvainar.

No iba a atacar, se dedicó a la defensa.

*¡Gaki!* La hoja colisionó contra la gran shuriken.

Al mismo tiempo, la espada evito el ataque directo de Hanzo.

“¡Qué poder…!”

Hanzo vio con sus propios ojos la fuerza de Jubei.

Lo hizo con la mano derecha, donde trae la kogatana, es imposible que pudiera detener el poder la gran shuriken con eso.

Aunque la trató de esquiva, se supone que debió volverse presa de la gran shuriken.

Pero, con solo la kogatana Jubei superó a Hanzo.

“Entonces, ¡así es como están las cosas!”

La gran shuriken que repelió cambió de órbita y ahora se dirigió nuevamente a Hanzo.

Hanzó balanceó con fuerza la gran shuriken, agregándole un giro. Además, no dejó de girar.

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“¡Cortes de Meteoritos!”

Y así el bombardeo de ataques se dirigió a Jubei.

También, Hanzo se dirigió a atacar directo. Sumado a las cuchillas y la gran shuriken, es un ataque de tres tipos simultáneo.

Por otro lado la defensa de Jubei solo era su par de daishous.

Ese fue el ataque de Hanzo. Debido a las cuchillas parecía una lluvia de meteoritos.

“Uh.”

Involuntariamente Matabei trató de moverse. Pero, Yukimura detuvo la lanza con su mano.

“Observa. Confía en ella. Esa chica, Yagyuu Jubei. Yo también, confío en ella.”

Cuando Yukimura lo dijo, Matabaei asintió. Yukimura puso su mano en su brazo, y ella superpuso la suya con la de ella.

Jubei preguntó,

“Santo cielo, esquivarlo parece imposible.”

Hace unos segundos había esquivado la gran shuriken, luego la repelió con su fuerza. Pero era imposible hacer lo mismo dos veces.

Además, el ataque eran pequeñas cuchillas.

“Entonces……”

Mientras mantenía empuñadas las dos esadas, Jubei flexionó sus rodillas y se puso de puntas. Ahí,

“¿¡Ehh!?”

“¡Waa!”

“Eso es…”

“¡Uki—ii!”

Giró.

Al verla, inmediatamente comenzó a girar usando sus pies como apoyo.

Con solo los dedos de los pies de una pierna, pateó el suelo con la otra pierna, y comenzó a moverse a alta velocidad.

Luego levantó las espadas, y se defendió de las cuchillas.

Kin, kin… kin… kin… ¡kin…! Cuando sus espadas giraron a toda velocidad, repelió todas las cuchillas que volaban hacia ella como meteoros. Incluso, hasta la gran shuriken.

*Ging* Sin esfuerzo la detuvo, mejor dicho la desvió.

“¿Q-Qué?”

Hanzo no podía creer en ese espectáculo.

Su ataque decisivo, Jubei repelió todo.

La pista era su propia rotación.

La gran shuriken, las cuchillas lanzadas desde su falda, todo fue atacado con su giro.

Tenía un gran poder.

Con respecto a la rotación, se requiere una gran fuerza para tratar de detenerla, la resistencia y el impacto también son grandes.

Pero siguió girando en la misma dirección, esquivando. Solo requería un mínimo de fuerza.

“Estilo de Nueva Sombra Yagyuu—Rueda de Vehículo.”

Jubei dijo.

“Esa posición, es el verdadero Estilo de Nueva Sombra.”

Cuando Muneakira lo dijo,

“El camino de la espada siempre es el mismo. No pasa de moda.”

“Ah…”

Muneakira puso un rostro sorprendido. Pero fue fugaz.

“¡Todavía no ha terminado!”

Hanzo se decidió a su último ataque.

Dejó de girar golpeando las cuchillas como meteoros, una espada se dirigía en línea recta a Jubei. Pero, Jubei giró con sus daishous.

Con la misma rotación, naturalmente era más fuerte.

“¡Aah!”

El ataque de Hanzo fue recbido por Jubei. No la cortó, solo golpeó su espada. Esta vez Hanzo no tenía manera de prevenir su ataque.

Todos vieron el cuerpo de Hanzo siendo atacado.

La espada de Jubei cortó el uniforme de Hanzo.

Junto con un sonido metálico, la falda de sirvienta de Hanzo se reventó.

“¡Kyaaaaaa!”

De la falda de Hanzo llovieron todas las cuchillas, toda su falda estaba blindada.

A penas y recibió el golpe de Jubei, se rompió por completo. Detrás de la falda, llevaba solo una media.

También llevaba un leotardo alto debajo de su falda, la cual no tuvo la suficiente fuerza para evitar la espada de Jubei

“¡Haa!”

Después de que Jubei retirara la espada, Muneakira gritó.

“¡Espera! Ya terminó el duelo. ¡Detenta ya, Jubei!”

Pero, su espada no se detuvo.

La hoja se detuvo justo en el cuello de Hanzo, se quedó mirándola,

“¡Espera!”

Una naginata junto con esa voz detuvo la espada de Jubei.

*¡Ging!* Ambas hojas afiladas emitieron chispas al chocar.

“¡Hime…sama!”

Era Senhime. Alzó la vista. Aunque sus gafas estaban quebradas, podían verse sus ojos humedecidos.

“Esto. Estoy un poco empapada.”

Senhime se lo dijo a la casi desnuda Hanzo, a quien intentaba darle su ropa. Por otra parte, miró a Jubei.

“Nos retiramos por hoy. Solo vengo a ayudar a Hanzo. Esto es suficiente, voy a recordarlo.”

“H-Hime-sama, esto es, ¡no lo haga!”

Hanzo levantó la voz con sorpresa.

Jubei,

“Tch. Ya veo… tú también.”

Entrecerró sus ojos como si se diera cuenta de algo.

“Pero, todavía, así parece…… muy bien.”

Diciendo eso, movió su espada y se puso en Chudan. Luego, Senhime puso las manos y piernas en el suelo, en cuclillas.

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“¡D-Detente Jubei!”

Cuando Muneakira gritó, Jubei cortó hacia el cuerpo de Senhime.

*Kin…*

Resonó el sonido del habaki topando contra la funda, la cual estaba en las piernas de Jubei, tras retraer la espada.

“… ¿¡Hime, sama…!?”

Con una débil voz, Hanzo miró hacia arriba con lágrimas en los ojos.

Senhime no parpadó, no se movía ni un centímetro, se puso de pie. Mirando fijamente los grandes ojos de Jubei.

*Woosh*

El fleco de Senhime, voló.

Sin embargo, tras ver a Senhime, su cuello estaba muy por delante de su cuerpo, lo hacía para no caerse y mantener el equilibrio.

“Buena preparación. Como era de esperarse de la princesa Tokugawa.”

Jubei lo dijo y se rio.

“Q-Qué bueno.”

Muneakira sintió alivio. Pero, estaba cansada. Su rostro lo expresaba.

“Hime-sama… su seguridad, Hanzo… Hanzo… no tengo excusas…”

Hanzo finalmente se puso de pie, se había limpiado las lágrimas que derramó. Ante Hanzo, Senhime mostró una sonrisa.

“Hey. ¿En qué has fallado?”

Cuando dijo eso, tocó el hombro de Hanzo.

“¡Ukiki—!”

Sasuke gritó, como si ladrara. Su voz se convirtió en una señal.

*Pff… pffft… woosh……*

“Eh… ¿¡Aa…aaaah!?”

El uniforme de Senhime se deshizo, convirtiéndose solo en fragmentos.

Dos colinas de noventa centímetros en su pecho quedaron expuestas cuando la camisa de cuello de marinero se cortó.

En la parte inferior, su minifalda también, incluso sus bragas blancas, la espada las había cortado.

Lo único que quedaba, eran sus calcetas hasta las rodillas y sus botas.

“Ah.”

“¡Waa!”

“¡Kyaaa!”

“Nh, ¿¡aah!?”

Por último, Muneakira se quedó tan sorprendido que le sangró la nariz.

Por supuesto, Senhime,

“Ah……ah……ah… ¡kyaaaaaaaah! ¡Noooooo!”

Su cuerpo se enrojeció completamente y gritó. Cubriéndose los pechos con los brazos.

“Hime-sama… ¡maldita!”

Hanzo inmediatamente cubrió a Senhime con la única prenda que le quedaba.

Jubei, solo se rio.

“Me mostró su resolución. Era mi adversario. En ese momento…”

Pero Jubei, estaba al límite.

Fuu, cerró sus ojos y calló de rodillas. Cuando estaba por caerse, Matabei la atrapó.

“A eso se le llama ojo por ojo. Buena retirada.”

Yukiura lo dijo.

Senhime finalmente ocultó su piel con una prenda que llevaba en el hombro, con las manos juntas sobre su pecho.

“Tú, quiero hablar detenidamente.”

“Puedes venir en cualquier momento. Sin embargo, la paz es la paz, la guerra es la guerra, eres bienvenida.”

Ante las palabras de Yukimura, Senhime se rio.

“Está bien. Lo recordaré. Sin embargo Sen, es muy olvidadiza.”

De este modo, la batalla entre Muneakira y las demás contra el comité disciplinario, parecía resuelta.

“¡Ukiki—!”

 

6

“’Samurái’…… ciertamente nosotros somos ‘Guerreros’, pero…”

Muneakira dijo.

Después del ataque del comité disciplinario, finalmente pasaban un día tranquilo.

Muneakira, Jubei, Yukimura y Matabei estaban en la mesa después de terminar la cena. Por cierto, Muneakira hizo la comida. Matabei le ayudó.

Jubei no tenía permitido ayudar con los deberes después de lo ocurrido ayer. Yukimura tampoco estaba dispuesta a ayudar.

Mientras que Yukimura sostenía una taza con ambas manos, habló.

“Ustedes, aún no hemos hablado de lo más importante.”

“¿Lo más importante……?”

“¿De por qué las tetas de Yukki son tan pequeños?”

“¡No! ¡Idiotaa! ¡No digas tetas!”

Yukimura inmediatamente replicó ante lo que dijo Jubei. Se aclaró la garganta con su rostro enrojecido. Y habló,

“Todavía estoy a la mitad de mi investigación. Pero yo, Matabei y Jubei…… somos lo que se denomina ‘samuráis’.”

“… pero, ¿por qué mujeres? Jubei, Yukimura, Matabei-san…”

“No lo sé.”

Yukimura puso un rostro serio.

“Yo comencé, luego Matabei y Jubei también, pero por qué aparece en las mujeres.”

“Es cierto. Incluso el ex espadachín estratega era originalmente un hombre, si se hubiera manifestado en un hombre hubiera sido más sencillo entender, una forma más natural, pero por encima de todo parecen exhibir la fuerza original. Pero que sean mujeres significa…”

“¿Tetas?”

“¡No! ¡Deja de decir tetas! ¡Las mujeres no solo son tetas nada más! Por qué nosotras somos ‘Samuráis’… ¡no son las tetas! Eso es, una ‘Samurái’ necesita emparejarse con un ‘General’ que en este caso es un hombre. Entonces la Samurái y el General necesitan estar juntos para así ejercer su poder completamente.”

“Samurái…… General…”

“¿Emparejarse?”

Muneakira y Jubei abrieron la boca. Yukimura se volteó apartando el pecho.

“¿…nh?”

Pareciera que todos reunieron su línea de visión en su pecho, se inclinaron hacia adelante y de pronto se sonrojó. Ella continuó con los brazos cruzados.

“Todo tiene parejas, son diferentes, se estimulan entre sí, se complementan, a veces luchan, mejoran, se vuelven más fuertes. Luz y oscuridad, duro y suave, fuego y agua, yin y yang, hombre y mujer. Este par son compañeros, opuestos, una combinación, pero son fuertes. Esa pareja es la Samurái y el General. También serviría la teoría de los cinco elementos del yin y el yang.”

“Eso, lo entiendo pero… Jubei es una Samurái, Yukimura y Matabei también, entonces el General…… eh, ¿ah? De ninguna manera, ¿acaso…?”

De repente le llegó una idea.

Yukimura quien hasta ahora había dado su opinión, dijo,

“Así es, tú, Yagyuu Muneakira. Tú eres el General. Mi propósito es encontrar al General apropiado y reunir a las Samurái. De este modo, derrocaré al consejo estudiantil de Tokugawa. ¡Por lo tanto cambiaré el reinado de la familia Tokugawa…!”

 

Mientras que Muneakira estaba sobre la ropa en su cama, veía el techo.

Discutieron de varias cosas los cuatro.

Fueron varias cosas, pero la más significativa, era que Muneakira pudiera ser el ‘General’.

Las palabras de Yukimura revivieron.

『Eso es lo que yo creo. Bueno, es por eso que vine a este dojo para confirmarlo. No era extraño y poco fiable que un chico practicante de artes marciales fuera un Generel, por eso dudé de mis propios ojos…』

“Extraño y poco fiable… pero en verdad…”

『Bueno… pero ahora lo creo. Tú, eres un General. 』

Pero qué. Se preguntaba si los últimos días que había pasado con Muneakira y Jubei habían sido capaces de hacer crecer la confianza de Yukimura.

Estoy seguro de que, me he vuelto una forma para liberar el poder de Jubei, pero,

La segunda ocasión que el comité disciplinario atacó, besó a Jubei y así salió la espadachín Jubei. En definitiva, esa es la prueba de que es un General.

Pero……

『La pareja necesita una manera de expresar el poder. Es decir, lo mismo que ocurre para hacer salir a la espadachín Jubei. En ese caso tú…. ¡nnh! Un beso. ¡Qué perro tan lascivo! 』

Yukimura se sonrojó y luego miró a Muneakira, pero ante el silencio se dio la vuelta.

Beso… un… beso……

Pero un beso, algo revivió en el pecho de Muneakira. Eso fue,

Senhime-sama…

Se besaron. Muneakira, besó a Senhime en el estanque, incluso le tocó los pechos.

“No, no importa mucho lo de sus pechos. Lo que sí es…”

No, dijo.

“Incluso Hanzo… existe una relación con su antecesor y cabeza de la familia, Hanzo Minari, eso quiere decir…”

Una vez más, se preguntó si ese beso con Senhime no tenía relevancia.

Pero, él es el General.

“La facción Toyotomi…”

Yukimura dijo… que quería derribar al consejo estudiantil. Luego el shogunato. ¿Cómo hará tal cosa? Si quiere hacer eso… pero…

A pesar de su soliloquio, su cuerpo comenzó a calentarse.

En ese momento, se dio cuenta.

Espera. Yo soy el General, pero las samuráis no solo es Jubei, sino Yukimura y Matabei-san…

“¿Yo soy la pareja de todas? Entonces a todas tengo que, besa… wa— ¡imposible imposible imposible! Eso es inimaginable, imposible. No pienses en eso no pienses en eso……”

Pero había una cosa por la que estaba preocupado.

Las palabras de Yukimura seguían en su cabeza.

『El ‘General’ no está solo. ‘General’ y ‘Samurái’ firman una promesa de ser una pareja siempre. Y la promesa entre la Samurái y el General, el General decide cómo hacerla. Es decir, se promete de esa manera tan erótica con un beso. Es más que eso, ¡qué pasa…! ¡Es algo muy inesperado que me lo pidas! 』

Qué, un beso… i-imposible… n-no, ¡no es así! Eso… el beso con Jubei, fue solo un accidente…

“…… no lo entiendo. Iré al baño…”

 

7

“Fuu—…”

Estirando los brazos, Muneakira exhaló.

El baño del dojo Yagyuu está al final del pasillo.

Debido a que el lugar era pasado de moda, como en cualquier dojo, la ducha y el baño están en el exterior de la casa.

Debido a eso, Muneakira pensó que en el camino de vuelta le volverían a dar ganar de ir otra vez.

¡Como hombre debes tener preparada el agua caliente para mí!

Yukimura dijo esas palabras.

Hervir el agua para el baño, ese era el trabajo de Muneakira.

Hoy, una vez que regresó del baño, Muneakira fue a asegurarse de que todavía había agua caliente, porque quería entrar.

“No puedo dormir, pero parece que todas están dormidas, luce muy tranquilo……”

Recogió agua caliente con las palmas de sus manos. Parecía un poco des consternado tras la historia de Yukimura.

Lucía emocionado en cierto modo, pero sus ojos estaban opacos.

Antes… siempre había alrededor de unos cincuenta discípulos, era muy animado…

*Slam* abrió la ventana del cuarto de baño.

“La luna…”

Al mirar la media luna, Mnuneakira sonrió.

“Han pasado muchas cosas… esta es la primera vez que me quedo mirándola. ¿Qué ha ocurrido? Yo… ¿qué haremos? ¿Hasta dónde llegaremos…? Jubei, Yukimura, Matabei-san y…”

En ese momento, recordó al consejo estudiantil de Tokugawa.

Durante cuatrocientos cincuenta años han servido como espadachines al shogun, el hijo mayor de la casa Yagyuu, Muneakira. No tenía permitido. No podía ser perdonado.

Muneakira sintió algo en el pecho mientras veía la luna, la presencia de alguien.

Padre…

El padre de Muneakira, Muneyoshi de repente desapareció, se fue del pueblo y ya no regresó, eso fue hace diez años. Muneakira tenía seis años.

Mientras que se encontraba dando clases de kenjutsu para el shogun, desapareció de repente y no volvió.

No tenía ningún hermano.

Su madre falleció cuando dio a luz a Muneakira, por eso no tenía hermanos. Tampoco su padre Muneyoshi tenía hermanos hombres.

Por ese hecho, como maestro del shogun la casa Yagyuu se vio amenazada.

Debido a su abandono y súbita desaparición, se vieron expulsados del shogunato. Pero, solo era algo temporal para la casa Yagyuu.

Esperando a que el Muneakira de seis años se volviera adulto, probaría si sus habilidades son adecuadas como maestro de kenjutsu para el shogun.

Era una sentencia indulgente, puede que sea la última oportunidad de que la casa Yagyuu pruebe su bondad ante el shogun, a quien han estado sirviendo por más de cuatro siglos.

Es por eso, que Muneakira ha puesto todo de él en el kenjutsu, para ser reconocido con el importante papel de maestro de kenjutsu para el shogun. Para mantener el dojo Yagyuu, ha crecido en el camino de la espada.

Entonces,

“No renunciaré. Por mis compañeras… por mi hermana…”

Cuando Muneakira murmuró, involuntariamente tembló.

No es que temblara de la emoción, eso era,

“Hace frío.”

El cuerpo de Muneakira se hundió en el agua caliente. Se escucharon traqueteos detrás, la puerta del baño estaba abierta.

“Eh… ¿quién es? A esta hora. Soy el único que entró… ¡ah! ¡Wa!”

Quien estaba de pie era,

“Fuu… Onii-chan.”

“¿Ju-bei…?”

Ella era.

Pero su figura estaba desnuda.

Aunque el ligero vapor cubría un poco su cuerpo, realmente era visible.

“T-Tú, ¿¡Qué haces aquí!?”

“Fua. Cuando terminé de hacer del baño, Jubei decidió entrar a la ducha. Quería bañarse un poco. Entonces, aquí estaba Onii-chan.”

Aunque estaba un poco dormida, dijo sus intenciones.

“Ya veo, entiendo. Pero ponte algo. No, si quieres tomar un baño, espera a que yo salga…”

Muneakira movió su cuerpo dentro del agua caliente. Intentando salir de la bañera, lo dijo.

“Onii-chan……”

Jubei saltó a su pecho.

Los grandes pechos desnudos de Jubei toparon contra él. Sentía la piel, el tamaño, la elasticidad. Incluso sentía el dulce olor de su piel.

“¡Ah! Pero qué haces Jubei, ¡suéltame! ¡Suéltame! ¡Una cosa así…!”

Involuntariamente Muneakira trató de apartar el cuerpo de Jubei.

Pero Jubei, bajó el rostro.

“Onii-chan… gracias.”

“Eh……”

Muneakira se quedó sorprendido.

“Jubei, es tu hermana.”

La mano de Muneakira agarró su hombro.

“T-Tonta. Eso es obvio. Jubei es mi……”

“No.”

Jubei agitó su pequeño cuello.

“Jubei en verdad no sabe quién es ella misma. Pero quiero ser la hermana de Onii-chan, por eso es que soy tu hermana.”

Lo dijo y miró hacia arriba.

Sus pupilas miraban a Muneakira. Su mirada era fija. Las estrellas se reflejaban en sus ojos.

“Hey Onii-chan. Jubei, ¿la hermana de Onii-chan es buena?”

“Eso… es obvio.”

Dijo.

Es cierto. Jubei es mi hermana. Mi hermana, que cayó del cielo… pero es algo que todavía no entiendo.

Cuando pensó en eso,

“Algún día Jubei, Onii-chan va acostumbrarse a su hermana, está bien. Tu hermana de verdad, sí…”

“Ju-bei… tú,”

Así es… esa es su mayor ansiedad, está sola. Yukimura también, Matabei también, son la facción Toyotomi… han sido perseguidas por el consejo estudiantil. Pero Jubei, no sabe nada, por eso es que es inestable. Por eso yo… tengo que hacer algo rápido…

Sin darse cuenta, con la mano que tocaba el hombro de Jubei, puso fuerza y la abrazó. Entonces Jubei habló.

“La Jubei interior, ‘Yagyuu Jubei’-san, no la conozco. Pero, si Jubei-san va a proteger a todos, Jubei, entonces vale la pena ¿no? ¿Verdad, Onii-chan?”

“Tal cosa, no lo digas así porque sí. La Jubei de ese momento o la Jubei de ahorita, es mi hermana, debe de estar aquí para mí, porque quiero.”

Así es. Eso puede decirlo ahora. Está seguro.

Yagyuu Jubei…… Jubei es mi hermana. Quiero… estar siempre con mi hermana.

Jubei dijo,

“Jubei también quiere proteger a Onii-chan. Jubei siempre es protegida por Onii-chan… quiero hacerme más fuerte, tanto como Yagyuu Jubei-san, así Onii-chan…”

“Sí.”

“Onii-chan… te quiero, te quiero mucho…”

Ah…

En ese momento, claramente Muneakira sintió algo en el pecho.

Esta chica, quiere protegerla.

Jubei. También Jubei, quiere estar junto a ellas.

Era la primera vez que tenía ese sentimiento.

Siempre ha vivido en el camino de la espada. No tenía hermanos, perdió a su madre en cuanto nació, su padre lo abandonó, era la primera vez que le pasaba por la mente la idea de una ‘familia’.

No solo Jubei. Sino que el rostro de Yukimura y de Matabei también apareció en su mente.

Por eso, yo…

“Jubei… yo,”

“Onii-chan…”

Cuando se dio cuenta, ya estaba abrazando a Jubei.

No, la altura de Muneakira era mayor, por lo que a pesar de parecía un abrazo, más bien era como si Jubei estuviera sobre su pecho.

Sin darse cuenta, la había presionado.

Envolviendo sus manos detrás de Jubei, sintió su calidez.

Ah, yo…

En ese momento, comprendió que quería proteger de todo corazón a Jubei.

Débil, pequeña, solidaria, ella era su hermana, como hermano quería protegerla… eso era lo que pensó.

Voy a protegerte… yo…

Su calidez, su corazón, tenía el valor de que deseaba proteger a la chica frente a sus ojos, al ver a Jubei le emergía ese sentimiento.

“¿Jubei?”

Muneakira le habló.

Cierto. Ese sueño… vi a Jubei por primera vez, el sueño de esa noche…

Envuelto, acurrucado…… tenía una sensación de alivio.

Simplemente Jubei se hundió en el lecho de Muneakira, su calor corporal parecía un sueño.

Mirándolo, Jubei cerró sus ojos.

Sus suaves mejillas se tiñeron. Sus labios como pétalos se abrieron.

Ambos, unieron sus labios.

Estaban conscientes, concentrados, y se tocaron.

“… nhh…”

Era cálido, Muneakira sentía sus sorprendentemente agradables labios húmedos.

Esto es, imposible… no, pero, ¡estoy seguro…!

Esta era la mujer a quien Muneakira mejor conocía.

Confiar, apoyar, querer, esa mujer,

“Ha… ha, uu……”

Muneakira parecía delirar, solo seguía la corriente, luego abrió los ojos. Y……

“… ¿qué haces?”

Esa es sin duda,

“¿A-Ah? ¿Jubei-san?”

Muneakira se apartó a toda prisa y solo pudo fijar sus ojos en ella, en la espadachín Jubei.

Jubei estaba en el baño frente a Muneakira desnuda, entonces tras ver su figura, solo para asegurarse habló.

“Imposible, mi cuerpo está completamente desnudo.”

“¡S-Sí!”

“Sin duda alguna, ¡te mataré…!”

“¡N-Noooo!”

Anticipando a Jubei, Muneakira negó con la cabeza.

Toda la montaña seguramente fue capaz de haber escuchado su lamento.

Y, cuando los tres minutos pasaron, la espadachín Jubei inmediatamente colapsó. En pánico Muneakira la capturó en sus brazos.

“L-Lo sabía, ¡no la conozcoooooo! Uaaa…”

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