Prólogo

Créditos:
Traducción Ing-Esp: Trihexa
Corrección: Misaki

—Después de dejar la espada escurriendo sangre, Kusanagi Takeru miró el cielo azul.

Estaba amaneciendo.

El exterior era bañado en calor y el olor de la vegetación que cosquilleaba en su nariz le era incómodo.

Algo en el suelo olía a hierro.

Era una chica con la piel totalmente blanca y el cabello negro.

Una chica levantaba su mano.

Hace tan solo un momento se dio cuenta de que era su hermana menor. Después de que la chica Kusanagi que albergaba demonios era su hermana menor se puso feliz, y triste.

Por primera vez en su vida sintió que necesitaba a alguien más. Una existencia que quería tener a su lado.

Y entonces—él terminó matándola.

“… ¿por qué?”

Se preguntó a sí mismo. ¿Por qué la mataste? Si la chica que acumuló la maldición demoniaca por muchos años es liberada, los demonios se esparcirían por todo el mundo. Es por eso que debía ser asesinada. Eso es lo que su padre dijo.

Es por eso que tienes que decidir, dijo su padre.

Este era el resultado de su elección. Un cuerpo frente a él.

¿Por qué?

¿Por sus padres?

No.

¿Por él mismo?

No.

¿Por el mundo?

Definitivamente no.

¿Entonces por qué fin?

『Mata a Kiseki.』

“………”

Las lágrimas se derramaron desde las pupilas de Takeru que miraban al cielo. Él la mató por su propio bien. Ella, quien fue menospreciada, temida y herida por el mundo, y aun así lo soportó sola.

Por su bien Takeru se volvió solitario.

Cayendo sobre sus rodillas, aplastó ambas manos en el suelo.

Las lágrimas mancharon la tierra una tras otra.

“Mierda… como si pudiera con esta carga…”

El interior de Takeru estaba desbordándose de ira.

Por qué pasó esto. Por qué pasó esto. Por qué pasó esto. Por qué pasó esto.

No hay manera de que esto sea un buen final. Esto no es lo que yo quiero.

Deja de regañarme. Deja de regañarme, joder. Esta mierda no puede ser.

Sintiéndose solitario por primera vez desde que nació, Takeru estaba consternado.

Miró alrededor buscando ayuda.

“¿Por qué… estoy en un lugar como este solo?”

El sentimiento de desagrado de haber herido a su propia hermana y el hecho de que estaba desesperado carecía de sentido de la realidad.

Sus padres murieron. Mató a su hermana menor. Pero aparte de eso tenía algo más, algo, muchas más cosas preciadas…

¿A dónde ha ido? ¿Qué era y quién era?

“—No.”

No me gusta esto. Mis padres están muertos, mi hermanita está muerta, la gente preciada para mí no está a mi lado. Odio esto. Odio estar solo.

Takeru se acercó a la chica que no respiraba y se presionó contra su pecho con toda su fuerza. Poniendo su peso completo en su brazo, apretó el pecho de la chica.

“¡No mueras…! ¡No puedes! ¡Levántate…! ¡Quiero que te quedes a mi lado…!”

Respirando violentamente, Takeru desesperadamente trató de revivirla.

“No me dejes solo…”

Era como si sus sentimientos básicos fueran revelados. Sin conocer los corazones humanos de los cuales siempre se distanció, pero ahora que se quedó solo se dio cuenta de lo mucho que necesita de otros. Y lo egoísta que fue. Por eso quería que su hermana menor viviera. Es por eso que buscó a las existencias que desaparecieron incluso de sus memorias. Todo esto era lo que para él significa escapar de la soledad.

Sus lágrimas se derramaron. Por su deseo egocentrista no quería que su hermana muriera. Que ingenuo y torpe, qué repugnante, en su deseo por salvar a su hermana, su pensamiento de hacerlo ‘por su bien’ era meramente un pretexto.

Egoísta, egocentrista. Exactamente eso. Y qué… ya sea pasado o futuro, quería lograrlo algún día. Pero al ver la realidad frente a él, solo podía estar disgustado por lo despreciable que era. El hecho de que a pesar de matar  a su hermana menor, se estaba revolcando por cuanto lo odia, y lo mucho que desea rendirse, se sentía tan disgustado que tenía náuseas.

Esta era la verdadera naturaleza de Kusanagi Takeru.

“……… ugh.”

No importa lo mucho que tratara de revivirla, su hermana no se levantaba. Era incapaz de reconocer su rostro, pero ciertamente ella estaba tranquila.

La muerte era su deseo. Le concedió su deseo.

El rostro cubierto de sudor de Takeru estaba torcido con resignación.

—Si te das cuenta de cuán despreciable eres, en vez de actuar torpemente él podría también actuar orgulloso de ello.

Dentro de su cabeza escuchó una voz.

—Lo hiciste bien como hermano. Salvaste a tu hermana menor del vórtice de sufrimiento. Eso es mucho mejor que ser egoísta, no querer ni que tu hermana muera o que tú mueras.

La voz calmó la furia de Takeru.

—Este es el resultado que todos querían. Gracias a ti, tu hermana menor no dañará a nadie y dormirá sin ser lastimada tampoco.

Esta voz no lo apaciguaba. Lo tentaba.

—No es tu culpa. Fue culpa de lo que forzó este sufrimiento en ti y en tu hermana, el mundo por sí mismo. En vez de odiarte a ti mismo, odia al mundo.

—Destrúyelo, este mundo—vas a asesinar al Dios de este mundo.

“………”

Takeru se agarró la cabeza y relajó sus músculos. Sentía como si entregara su corazón a esa voz.

Corazón roto, Takeru no tenía fuerza para resistirse a la voz. Su hermana estaba en el cómodo abrazo de la muerte, fuera de su alcance. La gente que lo apoyaba no existió desde el principio.

Está bien, ¿no?

No hay necesidad de permanecer solo. No hay necesidad de permanecer vivo. Si desencadena su odio hacia el mundo, se sentirá mejor. Una vez que rompa todo, no habrá nada por…

“… ha-haha…”

Una risa se escapó de la boca de Takeru.

Su corazón roto y él finalmente se rindieron.

Pero, por alguna razón. Por alguna razón los brazos de Takeru tratando de revivir a su hermana no se detenían. No debería tener fuerza restante, pero su cuerpo seguía moviéndose.

¿Por qué pelea tan miserable, descarada y atrozmente? Le concedió a su hermana su deseo, ¿entonces por qué no acepta su paz?

Se preguntó a sí mismo. Le preguntó a su memoria.

Recuerda. Recuerda la razón por la que este cuerpo no se rinde.

“… me siendo como si… le hubiera dicho algo a alguien… no sé cuándo… no recuerdo.”

Una voz se escapó de sus labios secos.

“Alguien que permitió mi… miseria…”

Junto con lágrimas, una voz provino desde el fondo de su alma.

“Alguien en algún lugar… está aceptando… mi egoísmo…”

Golpeó el pecho de su hermana. Mientras tuviera fuera, había esperanza.

Con su propio deseo. Con su propio ego.

“Es por eso que… no puedo detener mis manos…”

La calidez de unas manos presionando su espalda revivió.

Aunque no tenía memoria de ello, un cálido abrazo sacudió su alma.

“No importa que tan patético, miserable, despreciable, nauseabundo sea… yo…”

No puedo traicionar esa calidez.

Es por eso—

“Necesito enorgullecerme de mí mismo.”

Con sus lágrimas escurriendo sin fin, Takeru continuó presionando el pecho de su hermana.

El dolor de forzarse con su propio ego era mucho más duro que las palabras bonitas y simples argumentos. Era más doloroso que simplemente esperar resultados fáciles. Creer en su propio ego tenía una dificultad inmensurable. Takeru no era tan fuerte. De hecho, era un pedazo de repugnancia.

Alguien dijo.

No pienses que la inconsciencia es una excusa, él dijo

Alguien dijo.

Que seas consciente de ello lo hace peor.

Eso era precisamente cierto. Es por eso que a pesar de estar preparado para vomitar, Takeru continuó preguntándose a sí mismo como si se forzara. Llorando miserablemente, intoxicado de sí mismo, movía su cuerpo.

Entonces un día, podría estar orgulloso de sí mismo. Para no estar solo. Para rechazar la soledad. Y para estar junto a la gente preciada para él.

Con el fin de recuperar todo lo más preciado.

“Supongo, que soy un jodido bastardo… aunque me lo diga yo mismo…”

Mientras se burlaba de sí mimo, Takeru continuó luchando. El cuerpo de su hermana se volvió más frío y duro como piedra, pero no se rindió.

Se sentía tan triste que sus lágrimas no paraban, Takeru no tenía suficiente esperanza, no podía evitar odiarse a sí mismo por ser incapaz de detenerse.

Estaba tan solitario de estar solo, tanto que no podía levantarse.

“Uu-unn… nngh…”

Takeru luchó desesperadamente tratando de recordar la calidez de alguien.

Cuántos momentos han pasado. Un minuto, una hora, un día, se sentía incluso como un año. Takeru continuó tratando de revivir a su hermana.

Incluso si el verano pasa, y el otoño llega, la vegetación se seca y el invierno llega, y entonces la primavera viene junto las brisas frescas.

Incluso si el cuerpo de su hermana se pudre y todo lo que quede sean huesos.

Sin descanso, continuó hasta el final, continuó peleando solo.

No era insano. Era precioso.

Su simple honestidad no se conectaba con la salvación.

Esta era la realidad, y la realidad no es tan dulce.

Antes de que ni siquiera los huesos queden del cuerpo de su hermana, los cuales regresarían a la tierra.

Sin nada que tocar con sus manos, Takeru se abrazó a sí mismo mientras apretaba los dientes y miraba el cielo.

“Mierda… ¡mierda…!”

No importa lo mucho que estimulara su corazón, una persona muerta no regresaría a la vida. Era completamente diferente a pelear y derrotar enemigos. No importa lo mucho que continuara, no sucedería un milagro. Era imposible desde el inicio.

Sin embargo.

Sin embargo, sin embargo, sin embargo, sin embargo.

“………”

Takeru dejó de abrazarse y tocó el suelo. Luego comenzó excavar en la tierra seca.

No era nada más que locura. Desde el momento en que trató de revivir a una persona muerta, estaba completamente loco.

Incluso aunque las puntas de sus dedos se quebraron, incluso aunque sus uñas se quebraron, Takeru no se detuvo.

Si hay alguien que pudiera detenerlo sería—

Quienes se fueron, la gente importante para él que desapareció.

—Quiero que me salven.

—Quiero que me detengan.

—Pero no hay nadie aquí.

—No hay nadie que me abrace.

—Soy débil hasta el fin.

—No tengo poder suficiente para salvar.

—No puedo soportarlo estando solo.

—Solo simplemente soy un idiota.

—No puedo vivir más solo.

 

——Alguien ayúdeme.

 

“Realmente no sabes cuándo rendirte.”

Después de un ridículo largo tiempo, la respuesta provino cuando su cuerpo estaba a punto de podrirse. Después de cientos de años, ella apareció frente a Takeru.

Por detrás ella abrazó la redondeada y encogida espalda de Takeru.

“Eres miserable, zafado, egoísta y egocentrista… pero…”

No podía darse la vuelta. Sus brazos estaban deshechos, incluso ya no los tenía. Su cuerpo era meramente una máquina de respirar. Incluso su respiración terminaría pronto.

Ella abrazó el cuerpo de Takeru, el cual solo tenía huesos y piel restante.

“Pero amo eso de ti. Incluso si nadie en el mundo te acepta… yo te amaré.”

“………”

“Siento haberte dejado solo hasta que te volvieras así…”

Esta voz no era una alucinación auditoria.

“Aunque esto no sea realidad, te dejé probar la soledad por mucho tiempo.”

La calidez tocó el corazón frío de Takeru.

“Todo está bien. Ya no estás solo. Estoy contigo. Siempre estoy a tu lado.”

Su mano similar a una rama muerta alcanzó la calidez.

“Incluso si eres débil… incluso si eres estúpidamente honesto, te concederé poder.”

“………”

“No lo has perdido todo aún.”

“………”

“Así que levántate con orgullo. Por tu propio bien.”

El poder llenó su cuerpo colapsado.

Recordó. Lo tenía de nuevo. Todo.

“Ahora—”

Takeru se levantó.

 

“Levántate—es hora de salvar el mundo, Huésped.”

 

Aunque sea su egoísmo.

Aunque sea su locura.

Si tiene el poder de salvar—

—Kusanagi Takeru se levantará.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s